UNA
EVA Y DOS ADANES
El
divorcio de Arthur Miller fue demasiado para el frágil carácter de
Marilyn; y sólo después de una serie de crisis depresivas y de un
par de intentos de suicidio, logró estabilizarse su delicado
equilibrio emocional. Los hombres se sucedían unos a otros. Marilyn
buscaba desesperadamente un poco de afecto, pero no lo encontraba.
Había
conocido a John Fitzgerald Kennedy en 1954, y se había sentido
irremediablemente atraída hacia él; pero pasarían años antes de
que comenzara uno de los romances más sonados y prohibidos de la
historia.
En
1954, Kennedy, un mujeriego empedernido, le había pedido a su
cuñado, el actor Peter Lawford, que le presentara a Marílyn, pues
quería pasar una noche con la rubia más sexy de los Estados Unidos.
El
misterio que rodeó desde siempre a la relación hizo que los
detalles fueran ambiguos; pero se supone que las relaciones entre la
estrella y el ascendente político comenzaron en 1955, cuando Marilyn
estaba divorciada de Joe Di Maggio y aún no se había casado con
Arthur Miller. Se dice que los encuentros furtivos continuaron
durante el matrimonio con Miller y que se intensificaron en 1960,
cuando Marilyn se divorció. Jackie Kennedy, la esposa de John,
siempre supo que su marido la engañaba, pero toleró la situación
con entereza.
Marilyn,
ingenuamente, creía que él se divorciaría para casarse con ella;
pero la historia tendría un final diferente. John
F. Kennedy,
que sólo quería divertirse, ni siquiera pensaba en divorciarse y,
como era su costumbre, decidió compartir a su nueva amante con su
hermano menor, Robert Kennedy.
Así,
Marilyn comenzó a tener relaciones con el Fiscal General de la
Nación y con el futuro Presidente de la Nación.
vayaa blog
ResponderEliminar